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Para leer en voz alta

Mi jardín interior

Un jardín donde nadie entra sin permiso, y un cielo por el que las emociones pasan como nubes: se saludan, se miran y se dejan ir.

por Paulina Contreras M.

Bienvenida al bosque de la escucha

Hola, pequeña estrella.

Hoy vamos a hacer un viaje muy especial, un viaje hacia un lugar que vive dentro de ti, un lugar muy tranquilo y muy seguro, donde siempre puedes volver cuando necesites sentir paz.

Para comenzar, encuentra un lugar cómodo. Puedes sentarte o recostarte, como tú prefieras.

Quizás quieras tener tu peluche favorito contigo.

Respirar profundo

Muy bien. Ahora vamos a cerrar los ojitos suavemente.

No hay nada que mirar afuera, porque lo importante está dentro de ti.

Vamos a respirar juntas.

Inhala por la nariz. Uno, dos, tres.

Exhala por la boca, como si soplaras una pluma.

Inhala otra vez. Uno, dos, tres.

Y exhala suave, y siente cómo tu cuerpo se va calmando.

Ahora lleva tus manitos a tu pecho, ahí donde sientes los latidos de tu corazón.

Puedes decir bajito:

Aquí estoy. Aquí estoy.

Pausa

La nube suave

Imagina que estás en un lugar muy suave.

Tal vez es tu cama, o una suave y linda nube.

Desde ese lugar vas a comenzar a bajar muy despacito hacia el jardín secreto de tu corazón.

Mientras bajas, sientes que el aire se vuelve más tibio y que tu respiración se hace más lenta, tu mente más tranquila.

Sientes seguridad, sientes que todo está bien en este momento.

Pausa

El encuentro con tu jardín

Ahora llegaste, estás en tu jardín interior.

Es un lugar solo tuyo. Nadie puede entrar sin tu permiso.

Mira a tu alrededor. ¿De qué color son las flores?

¿Hay árboles altos? ¿Hay un riachuelo? ¿Mariposas o pajaritos?

Todo en este jardín te quiere y te cuida.

El viento te acaricia con dulzura. La tierra te sostiene con amor.

Pausa

En el centro del jardín hay una piedra lisa y redonda.

Puedes sentarte en ella. Es tu lugar especial.

Pausa

Ahora mira el cielo de tu jardín.

Cada nube es una emoción que está de paso.

Una nube puede ser la tristeza, otra el enojo, otra la alegría.

Pausa

Están ahí, pero no se quedan para siempre.

Tú puedes decir:

Hola, nube de miedo. Te veo. Está bien que estés aquí.

Pausa

Y luego la dejas ir, llevada por el viento suave.

Pausa

Respira profundo y siente cómo las nubes se alejan.

Tu corazón está tranquilo.

Pausa

Tu compañero o compañera

Ahora escucha. ¿Qué es ese sonido suave entre las hojas?

Es tu animal amigo, viene a acompañarte.

Tal vez es una tortuga sabia, o una mariposa brillante, o una gatita como Lumi.

Pausa

Este ser te cuida, te escucha y te entiende, sin palabras.

Puedes abrazarlo o sentarte a su lado.

Te recuerda que no estás sola.

El mensaje especial

Pausa

Ahora pon tus manitos otra vez sobre tu corazón.

Repite conmigo muy bajito.

Soy tranquila, soy luz, estoy segura. Mi corazón late suave como una canción. Puedo sentir y estar en calma.

Pausa

Respira. Siente tu cuerpo. Siente la calidez de tu pecho.

Pausa

Tu jardín seguirá contigo.

Siempre puedes volver aquí cada vez que quieras sentirte tranquila.

Cierre

Ahora, poco a poco, vuelve a sentir tu cuerpo.

Pausa

Mueve los deditos de los pies, luego los de las manos.

Pausa

Estírate como un gatito que despierta.

Y cuando estés lista, abre tus ojitos con suavidad.

Bienvenida de vuelta, corazón.

Tú eres un jardín y mereces florecer con calma.

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