Herramientas
Cosas que se usan, no que se leen: una para la niña o el niño cuando la emoción viene fuerte, y otra para el adulto que acompaña. Están aquí para el momento en que hacen falta, sin tener que leer un cuento entero para llegar a ellas.
Respirar como Kora
Cuando una emoción viene muy fuerte, el cuerpo va rápido. Esto lo frena un poco. Se puede hacer sentados, tumbados o caminando, y no hay que hacerlo bien.
- Inhala contando hasta 4. Toma aire por la nariz.
- Sostén contando hasta 4. Guarda el aire dentro.
- Exhala contando hasta 6. Suelta el aire por la boca.
La pausa antes de entrar
Esta es para quien acompaña. El camino de vuelta suele ser el único rato del día que no le pertenece a nadie más, y se va entero en repasar lo que quedó pendiente. Sirve para llegar a casa y estar de verdad ahí.
- Al salir, los primeros cinco minutos. Apaga la radio y guarda el teléfono. El principio del camino es para el camino: los pies en el suelo, las manos donde están, lo que se ve pasar por la ventana.
- Por el camino, lo que dure. La cabeza va a volverse al trabajo, y no pasa nada. Cuando notes que se fue, tráela otra vez a lo que estás haciendo. Ese ir y volver es el ejercicio entero.
- Antes de entrar, un minuto. Párate en la puerta antes de abrir. Tres respiraciones largas. Piensa con qué cara quieres entrar, y entra con esa.
¿No hay trayecto? Sirve cualquier umbral: el pasillo, la escalera, el minuto del lavabo antes de abrir la puerta de la pieza. Lo que hace el trabajo es el rato deliberado entre una cosa y la otra, y eso no se mide en kilómetros.
Adaptada de la técnica del trayecto de One Second Ahead, de Rasmus Hougaard, Jacqueline Carter y Gillian Coutts (Palgrave Macmillan, 2016).
La respiración nace dentro de un cuento, y ahí sigue: El Bosque de las Emociones