El Bosque de las Emociones
Kora descubre un bosque donde cada árbol es una emoción, y aprende que ninguna sobra: todas tienen su lugar y su propósito.
Había una vez una niña llamada Kora que vivía en un pequeño pueblo rodeado de montañas. Kora era muy curiosa y siempre se preguntaba sobre las cosas que sentía en su corazón.
El Descubrimiento
Un día, mientras caminaba por el sendero que llevaba a la montaña, Kora descubrió un bosque que nunca había visto antes. Los árboles brillaban con colores diferentes: algunos eran dorados como el sol, otros azules como el cielo, y algunos tenían hojas rojas como el fuego.
El Árbol de la Alegría
El primer árbol que visitó Kora tenía hojas doradas que tintineaban como campanitas cuando el viento las movía. Al tocarlo, sintió una calidez en el pecho y una sonrisa apareció en su rostro.
«Este debe ser el árbol de la alegría», pensó Kora, y se quedó un rato disfrutando de esa sensación tan bonita.
El Árbol de la Tristeza
Más adelante, encontró un árbol con hojas azules que goteaban como lágrimas. Al principio, Kora no quería acercarse, pero algo la atraía hacia él. Cuando lo tocó, sintió una pena profunda, pero también una extraña tranquilidad.
«La tristeza también es importante», se dijo Kora, «me ayuda a valorar los momentos felices».
La Sabiduría del Bosque
Mientras exploraba, Kora se dio cuenta de que cada emoción tenía su lugar y su propósito. El miedo la protegía de los peligros, la rabia le daba fuerza para defenderse, y la calma la ayudaba a pensar con claridad.
El Árbol Maestro
En el centro del bosque, encontró un árbol muy especial. Sus hojas cambiaban de color constantemente, mostrando todos los colores de las emociones.
Soy el Árbol Maestro. Todas las emociones viven en mí, y todas son bienvenidas. El secreto no es elegir solo una, sino aprender a bailar con todas.
El Regreso a Casa
Kora regresó a su pueblo con una nueva comprensión. Ahora sabía que sus emociones eran como los árboles del bosque: cada una tenía su belleza y su propósito.
Desde ese día, cada vez que sentía una emoción fuerte, cerraba los ojos y se imaginaba visitando el árbol correspondiente en su bosque interior.
Respirar como Kora
Cuando una emoción viene muy fuerte, el cuerpo va rápido. Esto lo frena un poco. Se puede hacer sentados, tumbados o caminando, y no hay que hacerlo bien.
- Inhala contando hasta 4. Toma aire por la nariz.
- Sostén contando hasta 4. Guarda el aire dentro.
- Exhala contando hasta 6. Suelta el aire por la boca.