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La rutina de dormir

Una canción de tres minutos y una pista de diez horas no hacen el mismo trabajo. Esto va de cuál va en qué momento.

por Paulina Contreras M.

En el canal hay cosas de dos minutos y cosas de diez horas, y no sirven para lo mismo. Confundirlas es la razón más común de que «no funcione».

Lo que se escucha

Las canciones cortas —dos o tres minutos— son parte del ritual, no el somnífero. Se ponen con la luz ya baja, se escuchan enteras y se acaban. Ese final es justamente lo que hacen: marcan que esta parte del día terminó.

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Repetir la misma todas las noches no es falta de imaginación: es lo que la convierte en señal. Una canción distinta cada noche es contenido; la misma canción cada noche es una rutina.

Lo que se deja puesto

Lo largo es otra cosa. Una pista de una hora o de diez no se escucha: se deja de fondo para que la habitación no esté en silencio y para que un ruido de la casa no despierte a nadie.

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El orden importa más que la pieza

  • Siempre las mismas cosas y en el mismo orden. Lo que duerme es la secuencia, no la canción.
  • Bajar la luz antes de poner nada.
  • Lo corto primero, lo largo después. Nunca al revés.
  • Empezar antes de que esté agotado. Un niño pasado de cansancio no se duerme, se desregula.

Y una noche que se rompe no rompe la rutina. Se retoma mañana en el mismo orden, y eso también es parte de lo que enseña.

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